Autoetnografía sonora, el método ubica la experiencia subjetiva y el cuerpo en el centro del análisis en relación con el entorno. Exploro la relación cuerpo- entorno a través de la escucha. Para ello, realice un registro estéreo a través de dos dispositivos, utilizando un micrófono de contacto conectado a un mini zoom para captar ruidos internos y la grabadora del teléfono para captar audio ambiental.
El recorrido (predeterminado), al salir de casa camine dos cuadras hacia el este al llegar a Menahan street doble a la derecha hasta llegar a Wyckoff ave. y luego doble a la izquierda hasta llegar a la parada del tren.
El registro comienza en la familiaridad del barrio, marcado por cantos de pájaros, el paso de vehículos, voces, desarrollándose gradualmente hasta el bullicio de la parada del tren. A medida que me acerco al destino, los sonidos son cada vez más intensos y superpuestos, en un momento, ocurre algo inusual, escucho el ruido y veo helicópteros policiales sobrevolando la zona. Este giro inesperado pone de manifiesto las tensiones del entorno, un hecho que confirme posteriormente a través de las noticias, había ocurrido un homicidio. El registro sonoro se revela como un documento acústico, y también como un mapa de dinámicas/ tensiones sociales.
Durante la edición, Condense 12 minutos de grabación en 3’-52” de escucha. Superpongo el registro interno y el externo. Los sonidos registrados a través del micrófono de contacto muestran una continuidad casi inaudible en contraposición con los registros externos. En el minuto 3’-33” el ruido del tren entrando en el andén se desprende de su fuente referencial, cosifico la fricción del freno, la percibo no solo como un metal deteniéndose, sino también como un coro de voces que emergen de la máquina. Esta es la subjetividad vivida, anómala belleza, escucha no-coclear.